EKINTZAILETZA · EMPRENDIMIENTO

Julen y Amaia Rodríguez Sola

El arte de transformar la basura marina en productos de valor

Estos hermanos navarros fundaron Gravity Wave con una premisa muy clara: convertir lo que hoy contamina el entorno marino en parte de la solución del mañana

Texto: Irene Mireia Vera Pérez

Los hermanos Rodríguez Sola, fundadores de Gravity Wave. Foto: Cedida

Cada año, entre 19 y 23 millones de toneladas de plástico contaminan los ríos, lagos y océanos de todo el mundo, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. De ese total, unos 11 millones de toneladas alcanzan los océanos anualmente. Se estima que el Mediterráneo es una de las regiones marinas con mayor concentración de plásticos, unas 1,17 millones de toneladas.

Proyectos como el de Gravity Wave emergen como una forma de gritar “basta” a este problema y generar un impacto real a favor del cambio. En este caso, la chispa surgió a partir de una experiencia personal de Amaia Rodríguez Sola, una joven de 34 años procedente de Tajonar, un pueblo cercano a Pamplona. Durante los tres años que vivió en China y sus viajes por numerosos países del sudeste asiático pudo observar de cerca playas convertidas en auténticos vertederos de plástico y residuos. Aquella escena despertó en ella la necesidad de tomar acción. Ya de vuelta a casa, compartió esta vivencia con su hermano Julen, que por aquel entonces estaba estudiando Liderazgo Emprendedor e Innovación (LEINN) en la Universidad de Mondragon y llevaba un tiempo barajando la posibilidad de poner en marcha su propio negocio. Juntos decidieron dejarlo todo para empezar a dar forma a un propósito que más adelante se transformó en Gravity Wave: limpiar el Mediterráneo de plástico, evitar que sigan llegando nuevos residuos y concederles una segunda vida a través de la economía circular. La navarra ha explicado en varias ocasiones que fue duro lanzarse a construir una empresa con un modelo distinto, pero la decisión surgió muy natural. “Tanto Julen como yo teníamos claro que queríamos crear algo que aportara algo bueno a la sociedad”, ha señalado.

La iniciativa se consolidó como empresa social en 2020 e inició su actividad desde Calpe, la localidad alicantina donde veranean ambos hermanos. Ninguno de ellos contaba con experiencia dirigiendo una compañía, pero eso no fue un obstáculo, y desde allí forjaron lazos de cooperación con pescadores locales y con figuras de la industria del reciclaje. Más adelante también estrenaron una oficina en Madrid y siguieron ampliando su cartera de clientes.

Actualmente, Gravity Wave es mucho más que una entidad con compromiso ambiental. Se trata de un movimiento global que ha aunado las fuerzas de personas, empresas y administraciones para luchar contra la contaminación en los océanos e impulsar el uso de materiales reciclados sostenibles. A fecha de agosto de 2026, la organización ha retirado con éxito 1.440.567 kilos de plástico, de los cuales el 64,8% proviene de puertos y el 35,2% procede del mar. Y otro dato de contexto: entre los años 2020 y 2025, ha revalorizado un total de 516.499,56 kg de materiales recuperados.

El primer pilar de su estrategia es la labor de investigación, lo que les permite comprender los residuos presentes en aguas mediterráneas y detectar los puntos de entrada. Por su parte, la startup no se limita a recopilar residuos plásticos marinos y redes. Los materiales recuperados se transforman en forma de paneles y granza reciclada que cobran un nuevo significado en proyectos de arquitectura, interiorismo, retail y mobiliario.

Plan de acción

Una de las figuras más relevantes para la misión de Gravity Wave son los pescadores tradicionales. En este punto, colabora con más de 7.000 de estos trabajadores repartidos entre España, Italia, Grecia y Egipto. A lo largo de las jornadas en el mar, los pescadores recogen residuos y redes de pesca para trasladarlos posteriormente a los puertos. Una vez allí, estos residuos se depositan en contenedores especiales antes de ser reciclados y transformados en material aprovechable. Otra de las piezas clave de esta cadena son los puertos, lo que explica que Gravity Wave trabaje en coordinación con unos 101 puntos de recolecta.

Empresas con impacto positivo

Igualmente, más de 400 firmas como ISDIN, Nike, Iveco o MINI se han unido a este movimiento para contribuir a la limpieza del Mediterráneo. Esta cooperación empresarial abarca tanto la financiación de la retirada de residuos como la incorporación del material reciclado en sus propios productos, servicios o espacios.

Según un informe de la organización, “un 40,6% de los plásticos recolectados en la operativa en puertos aún no es reciclable”. Las palabras a destacar aquí son “aún no”, ya que la determinación de Amaia y Julen, junto con el resto de los agentes vinculados a Gravity Wave por ofrecer soluciones y avanzar hacia un futuro más sostenible se mantiene más firme que nunca

Premios

La trayectoria de Gravity Wave ha acumulado numerosos reconocimientos. En 2021, la compañía obtuvo el premio a la Mejor Startup Circular en los III Premios BASF a la Mejor Práctica de Economía Circular en España. Un año más tarde se alzó con el Sustainability Action 22, otorgado por CompromisoRSE en la categoría de Startups. También en 2022 quedó como primer finalista en la categoría Emprendedor Social del Año de los Premios Madrid Impacta. En 2024 fue reconocida en los Premios EmprendeXXI como la empresa de base tecnológica más innovadora de la Comunitat Valenciana. Ese mismo año ganó el desafío “Un planeta mejor para las nuevas generaciones”, impulsado por Imagin. En 2025, su cofundadora Amaia Rodríguez fue reconocida como ganadora en la categoría “Scale Up” de los Women Startup Awards, que distingue a emprendedoras y directivas de startups. A este palmarés se suma ahora el reconocimiento al Emprendimiento, que los hermanos Rodríguez Sola recibirán en la gala de los Hitz Sariak - Premios Palabra el próximo 26 de octubre.