Karlos Arguiñano
El rostro que lleva la cocina vasca a cada hogar a través de la pantalla
Texto: Irene Mireia Vera Pérez
Si hay alguien que ha hecho de la cocina vasca una receta televisiva de éxito, ese es Karlos Aguiñano. Ingredientes de proximidad, lenguaje más cercano todavía y un sentido del humor al que no le falta ni una pizca de sal han sido la clave para convertirse en una de las caras más reconocibles de la pequeña pantalla. Hoy en día, su currículum abarca mucho más que su trabajo en los fogones, ya que es presentador de televisión, escritor, empresario, actor, padre de siete hijos y abuelo de catorce nietos.
Nació en Beasain (Gipuzkoa) en 1948 como el mayor de cuatro hermanos, aunque desde joven ha vivido en Zarautz. A los siete años ya se le notaban las dotes culinarias, mientras ayudaba a su madre Pepi. Cursó una maestría industrial y trabajó como chapista, pero optó por cambiar de rumbo y, con 16 años, se apuntó a las clases de cocina de José Castillo. Al finalizar, se pasó tres años en la Escuela de Hostelería del Hotel Euromar de Zarautz donde coincidió con los chefs Pedro Subijana, Enrique San José y Ramón Roteta, que acabarían siendo sus amigos. Posteriormente, desarrolló su carrera en las cocinas de los hoteles donostiarras Londres y María Cristina, regentó una cafetería en Zarautz y dirigió las cocinas del Real Golf Club de la misma ciudad durante nueve años.
Los setenta fueron una época marcada por la creatividad culinaria con acento euskaldun. Arguiñano fue uno de los impulsores de la Nueva Cocina Vasca, la generación de cocineros que transformó la gastronomía del territorio junto a figuras como Juan Mari Arzak, Pedro Subijana, Luis Irizar, Ramón Roteta y José Juan Castillo.
En 1979, inauguró un restaurante en Zarautz que más adelante amplió al incorporar un hotel de cuatro estrellas. En 1982 recibió una Estrella Michelin que conservó hasta su retirada en 1998, coincidiendo con su auge televisivo. “No es normal que te la den y luego te la retiren, porque en mi casa no se comía peor porque yo saliera en televisión”, explicó años después en una entrevista.
El chef beasaindarra debutó en la pequeña pantalla con el programa Hamalau Euskal Sukaldari (1989). Un año después conquistó ETB2 con el programa El menú del día. Su salto a la televisión nacional llegó en 1992 con El menú de cada día en TVE, lo que disparó su popularidad. Durante los años siguientes continuó ligado a la cadena pública con distintos formatos y, entre 1996 y 2000, compaginó su actividad entre España y Argentina, donde también presentó varios programas de cocina. A su regreso, pasó por Telecinco y volvió a TVE, antes de fichar de nuevo por la cadena privada en 2004 con Karlos Arguiñano en tu cocina.
En 2010 arrancó su etapa en Antena 3, donde sigue actualmente con La cocina abierta de Karlos Arguiñano. También ha realizado alguna incursión en el cine, con apariciones en películas como Airbag (1997), de Juanma Bajo Ulloa; Año mariano (2000), dirigida por Karra Elejalde y Fernando Guillén Cuervo, y El rey de la granja (2002), de Carlos Zabala y Gregorio Muro. El pasado septiembre presentó en Zinemaldia el documental Un tal Karlos, donde se muestra al chef en sus espacios más íntimos y en situaciones muy alejadas de su rutina. Más allá de la televisión, Arguiñano ha llevado la cocina vasca por países como Argentina, Estados Unidos, México, Francia o Italia, además de participar en cursos, conferencias y encuentros gastronómicos. Su compromiso con el mundo culinario también se refleja en la educación, por lo que ha fundado la Escuela de Hostelería AIALA de Zarautz, dedicada a formar profesionales y ofrecer formación continua desde 1996.
Una carrera larga y prolífera que, sin embargo, no ha variado su manera directa y sencilla de hacer. Hay una anécdota, que él mismo ha contado, que resume bien su manera de entender la gastronomía y su relación con los demás. Cuando llama por teléfono a un restaurante en el que nunca ha estado, evita decir su nombre de entrada. Si le responden que está completo, se alegra: significa que el negocio funciona y que tiene clientes. Si, por el contrario, hay una mesa disponible, entonces se identifica para que el personal sepa quién va a acudir y pueda estar preparado. Un pequeño gesto que refleja su naturalidad, pero también su respeto por quienes están al otro lado.
Negocios
Su faceta empresarial está igualmente ligada a la gastronomía, y es propietario desde 2005 de la bodega K5, en Aia, centrada en la variedad autóctona hondarrabi zuri. Otra de sus grandes pasiones es el motor, lo que le llevó a crear entre 2011 y 2017 su propia escudería de motociclismo, el Arguiñano & Ginés Racing Team, con presencia en Moto2 y Moto3. Paralelamente, es uno de los propietarios accionistas de Hamaika Telebista a través de su empresa Bainet Media.
Ha publicado varios libros, eso sí, sin llegar a quitarse el toque blanche. Títulos como Cocina para todos o En familia con Karlos Arguiñano han trasladado al papel la misma filosofía que lleva décadas demostrando ante las cámaras.
Relevo generacional
El apellido Arguiñano tiene ya una nueva generación vinculada al negocio familiar. Eneko dirige la sala del restaurante de Zarautz, Zigor está al frente de la cocina junto a María, hija adoptiva de Karlos y chef y repostera. Aparte, Martín se ocupa del hotel, Joseba ha seguido los pasos de su padre como cocinero y presentador y Amaia gestiona la bodega familiar K5. Karlos Txarli ha escogido desarrollar su carrera fuera de la hostelería y trabajar como director de fotografía.
Reconocimiento
Su trayectoria ha dejado una buena colección de reconocimientos. En 1992 obtuvo el TP de Oro y un año después el Premio Ondas por su labor televisiva. Más tarde se le concedió la Antena de Oro (2015) y, en 2021, el Premio Nacional de Televisión. Este 26 de octubre recibirá, asimismo, el reconocimiento a las Raíces concedido en la gala de los Hitz Sariak - Premios Palabra.